DEFINICION
Los lóbulos del cerebro son unas zonas anatómicas que componen a cada hemisferio cerebral y que se encargan de controlar y coordinar a la mayoría de las funciones motoras, sensitivas y cognitivas del ser humano.
¿Dónde se encuentran los lóbulos cerebrales?
Se localizan en la cavidad craneal y cada lóbulo ocupa un espacio específico de la cabeza por lo que según la anatomía se conocen con diferentes nombres.
¿Qué separa los lóbulos cerebrales?
Todas estas regiones del cerebro se separan por unos canales que se denominan surcos o cisuras, de las cuales destacan la cisura de Silvio y la de Rolando.
¿Cómo se llaman los lóbulos cerebrales?
Se conoce como lóbulo parietal al que se localiza en la parte superior y central de la cabeza; lóbulo occipital el que se encuentra posterior en la zona denominada nuca; lóbulo frontal al que se ubica más anterior en la región llamada frente y el temporal al que se sitúa a los laterales cerca de los oídos.
¿Cómo funcionan los lóbulos cerebrales?
Los lóbulos funcionan gracias a que se subdividen en otras porciones llamadas corteza cerebral y a las neuronas que poseen cada uno de ellos. Pero en cuanto a la tarea de cada uno, estas se describen de manera específica a continuación:
Occipital: se compone del área visual primaria, secundaria y terciaria, para encargarse de las actividades visuales, espaciales, compresión de colores y objetos, e interpretación de imágenes.
Temporal: se fragmenta en la corteza auditiva, giro Angular, Wernicke, supramarginal, asociación, temporal medial y surco temporal superior. Todas estas regiones se encargan de coordinar la memoria, emociones, audición, equilibrio, información del olfato y aprendizaje.
Parietal: se divide en corteza somatosensorial primaria, secundaria, área de asociación, surco intraparietal y parietal inferior. En general se encargan de la percepción de los estímulos sensitivos, integración de estímulos, procesamiento de la información sensorial y la ubicación espacial.
Tiene dos funciones principales: somatosensación y la integración sensomotora integra visual, auditiva y somatosensorial información con el fin de guiar el comportamiento.
Aquí es donde los impulsos de la piel, tales como calor, frío, dolor y el tacto, se interpretan.
Es la entrada sensorial que proviene de un área del cuerpo (como por ejemplo los dedos). La superficie del lóbulo parietal está implicada en el procesamiento de la información.
Es un elemento esencial de la información espacial, nos proporciona la capacidad de juzgar el tamaño, la distancia y la forma de los objetos. Un área específica de forma triangular conocida como la corteza de asociación parietal nos da la capacidad de comprender el lenguaje escrito y resolver problemas matemáticos.También es esencial en una serie de funciones cognitivas4 como la atención, el procesamiento numérico y la memoria de trabajo.
Frontal: está compuesto por la corteza prefrontal y por la motora primaria que a su vez se divide en premotora, ocular frontal, Broca y la motora suplementaria. Esta parte del cerebro comprende el comportamiento, personalidad, movimientos, lenguaje, postura, capacidad de resolver problemas y la imitación (neuronas espejo).
Los sectores prefrontales son el sustrato anatómico para las funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas son aquellas que nos permiten dirigir nuestra conducta hacia un fin y comprenden la atención, planificación, secuenciación y reorientación sobre nuestros actos.
Además, los lóbulos frontales tienen importantes conexiones con el resto del cerebro. Así, Goldberg, discípulo de Luria, en su libro El cerebro ejecutivo, usa la metáfora del director de orquesta; según la cual los lóbulos frontales son los encargados de tomar la información de todas las demás estructuras y coordinarlas para actuar de forma conjunta.
Los lóbulos frontales también están muy implicados en los componentes motivacionales (motivación) y conductuales (conducta) del sujeto;5 por lo que si se produce un daño en esta estructura puede suceder que el sujeto mantenga una apariencia de normalidad al no existir déficits motrices, de habla, de memoria o incluso de razonamiento; existiendo sin embargo un importante déficit en las capacidades sociales y conductuales.
Este tipo de pacientes pueden ser por un lado apáticos, inhibidos, etc. o, por el contrario, desinhibidos, impulsivos, poco considerados, socialmente incompetentes, egocéntricos, etc. Este tipo de déficits, al no ser tan evidentes como otros, fueron los que llevaron durante mucho tiempo a los médicos a considerar a estos lóbulos como las estructuras «silentes»; es decir, sin función aparente. Solo recientemente se ha reconocido la importancia central del lóbulo frontal en nuestra actividad cognitiva.





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