jueves, 7 de marzo de 2024

DESORDEN DEL HABLA FUNCION ORAL FARINGEO EN EL ADULTO



 DISFAGIA 


El término disfagia proviene del griego «phagia» y del término «dys», y hace referencia a la dificultad para llevar el bolo alimenticio desde la boca hasta el estómago y realizar una adecuada deglución1-3. Las cifras acerca de su prevalencia varían mucho considerando su relación con enfermedades neurológicas, aunque según el presidente de la European Society for Swallowing Disorders (ESSD), el Dr. Pere Clavé, la disfagia es un síntoma que afecta a dos millones de españoles, de los cuales solo un 10 % está correctamente diagnosticado y tratado4. Según las fases afectadas y las causas, se puede hablar fundamentalmente de disfagia orofaríngea (DO) o esofágica5, definiendo la disfagia funcional según los criterios Roma IV6.



Aunque el envejecimiento por sí mismo no es causa de disfagia evidente clínicamente, existen cambios asociados a la edad que pueden afectar a todas las fases de la deglución, y que afectan desde a un 27 % de ancianos que residen de forma independiente en la comunidad, hasta un 80 % de los institucionalizados

. A pesar de su elevada prevalencia en el paciente anciano, su enorme impacto en la calidad funcional y alta morbimortalidad, es uno de los síndromes geriátricos menos conocidos8 y más infravalorados, que interacciona con otros síndromes geriátricos

muy prevalentes (síndrome confusional agudo y fragilidad) y enfermedades cerebrovasculares y neurodegenerativas (demencias, párkinson)7

. La DO va a estar presente en un 80 % de los pacientes que han recibido tratamiento quirúrgico o radioterápico por tumores orofaríngeos, laríngeos o del área maxilofacial5,9, siendo un síntoma frecuente en los pacientes que reciben cuidados paliativos. El objetivo principal del médico será asegurar el confort y el alivio de los síntomas por encima de la reversión de la nutrición e hidratación en las últimas etapas de la vida10.

Los pacientes con disfagia pueden tener alteradas tanto la eficacia como la seguridad de la deglución, lo que hace que puedan aparecer cuadros de desnutrición y deshidratación en el primer caso; e infecciones respiratorias, en el segundo7-8, siendo la neumonía aspirativa causa de muerte en el 50 % de los casos y la principal en pacientes con enfermedades neurodegenerativas y tras el primer año de alta después de un accidente cerebrovascular9.

Y así, aunque la DO está específicamente clasificada por la OMS en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud en las versiones IDC (International Classification of Diseases and Related Health Problems) 9 y 10 (782.2 y R13, respectivamente)9 no suele incluirse en el informe de alta hospitalaria o en la historia clínica de Atención Primaria (AP), lo que disminuye la transferencia de información clínica entre los niveles asistenciales y contribuye al poco conocimiento y la ausencia de tratamiento precoz y específico de suscomplicaciones asociadas, que repercuten de forma clara en el estado de salud,


DEGLUCION NORMAL 

La deglución tiene un papel clave en la alimentación del individuo y resulta la puerta de entrada a los procesos fisiológicos de digestión, absorción y transformación de los nutrientes que constituyen la nutrición. Es un complejo mecanismo fisiológico con cuatro fases bien definidas que engloban respuestas voluntarias e involuntarias y en las que participan seis pares craneales (V, VII, IX, X, XI y XII), los tres primeros segmentos cervicales y treinta músculos de la boca, faringe y esófago, coordinados desde el tronco cerebral. Debe cumplir dos principios: eficacia (ingesta del agua y los nutrientes necesarios para una correcta hidratación y nutrición) y seguridad (sin complicaciones respiratorias). El inicio del mecanismo de la deglución se puede producir tanto por el estímulo de receptores localizados en la lengua, el paladar blando, la úvula, la pared posterior de la faringe y la laringe, como por una acción directa controlada por el sistema nervioso central (SNC). 




1.ª Fase oral preparatoria: masticación y formación del bolo alimenticio gracias al sellado labial, saliva, lengua y mandíbula. La vía aérea está normalmente abierta, siendo normal algún pequeño derrame del bolo en faringe durante la masticación. El tiempo invertido en la formación del bolo depende de distintos factores como la facilidad del sujeto para masticar, el deseo de saborear el alimento y, cómo no, de la eficiencia motora.


2. Fase oral de transporte: la propulsión es un mecanismo de corta duración (1-1,5 segundos según su viscosidad) e implica una coordinación fina de diversos movimientos que son difíciles de separar de la fase faríngea. Consiste en el transporte del bolo hacia la faringe, debido al movimiento lingual que presiona el bolo contra el paladar duro y lo dirige posteriormente; entonces la lengua adopta una forma de canal por la contracción del músculo hiogloso, lo que abre el sello palatogloso y permite el avance del alimento. El paso del bolo a través del istmo de las fauces determina el fin de la fase oral y desencadena el reflejo deglutorio. Este tiempo de la deglución está sometido a control voluntario por lo que se verá influido por el estado de las funciones cerebrales superiores.

 3.ª Fase faríngea: es el conjunto de procesos comprendidos entre el paso del istmo de las fauces hasta que el bolo atraviesa el esfínter esofágico superior (EES). Es involuntaria, dura aproximadamente un segundo y se inicia por la estimulación de mecanorreceptores faríngeos y propioceptores de la lengua que envían la información al SNC. En ella se produce la separación funcional de la encrucijada aerodigestiva, que impide el paso de alimento a la vía aérea y su reflujo hacia la nariz, para lo que se requiere una perfecta coordinación de los distintos movimientos. En esta fase ocurren cuatro sucesos: • El cierre del esfínter velofaríngeo. • La oclusión del esfínter laríngeo. • La propulsión del bolo a través de la faringe. • La apertura del EES, lo que supone una transformación de la orofaringe, que pasa de ser una vía respiratoria a ser una vía deglutoria. 

4.ª Fase esofágica: comprende el paso del bolo desde el EES hasta el estómago gracias a la onda peristáltica producida por las capas musculares esofágicas, la circular interna que se relaja por debajo del bolo y se contrae por encima, y la longitudinal externa que acorta la longitud esofágica. El esfínter esofágico inferior (EEI) se abre por la presencia del bolo y por el propio peristaltismo esofágico, permitiendo la entrada al estómago tras lo cual recupera su tono evitando el reflujo gastroesofágico. Otros factores a tener en cuenta en esta fase son: el efecto de la gravedad y la existencia de una presión intraluminal negativa gracias a la inspiración y su efecto en la cavidad torácica. Esta es la etapa que tiene una mayor duración, entre 8 y 20 segundos y también es involuntaria.







DESORDEN NEUROCOMUNICATIVO DEL ADULTO

 

EL CEREBRO 


El cerebro está dividido por una fisura longitudinal en 2 hemisferios, cada uno compuesto por 6 lóbulos distintos:


  • Frontal
  • Parietal
  • Temporal
  • Occipital
  • Ínsula
  • Límbico

Los lóbulos frontal, temporal, parietal y occipital cubren la superficie del encéfalo (véase figura Lóbulos del cerebro ); la ínsula está oculta debajo de la fisura de Silvio. El lóbulo límbico (sistema límbico) es un área en forma de C en el borde más medial de cada hemisferio cerebral; incluye algunas partes de los lóbulos adyacentes.

Aunque se atribuyen diversas funciones específicas a cada lóbulo, la mayoría de las actividades requieren la coordinación entre múltiples áreas de ambos hemisferios. Por ejemplo, aunque el lóbulo occipital es esencial para el procesamiento visual, partes de los lóbulos parietal, temporal y frontal a ambos lados también procesan los estímulos visuales complejos.





La función encefálica se encuentra extensamente lateralizada. Las actividades visuales, táctiles y motoras del lado izquierdo del cuerpo están dirigidas predominantemente por el hemisferio derecho y viceversa. Ciertas funciones complejas involucran a ambos hemisferios, pero son dirigidas predominantemente por uno (dominancia cerebral). Por ejemplo, el hemisferio izquierdo en general es dominante para el lenguaje, y el derecho lo es para la atención espacial.

La corteza cerebral (véase figura Áreas del encéfalo ) contiene

Áreas sensitivas primarias
Corteza motora primaria
Múltiples áreas de asociación, incluyendo las áreas de asociación unimodales y heteromodales. 






Las áreas sensitivas primarias reciben estímulos somatoestésicos, auditivos, visuales y gustativos del tálamo, que a su vez recibe estímulos desde órganos sensoriales y receptores periféricos especializados. Las vías olfatorias saltean el tálamo y van directamente a áreas especializadas de la corteza. Además, los estímulos sensitivos son procesados en las áreas de asociación que se relacionan con 1 o más sentidos.


La corteza motora primaria genera movimientos corporales volitivos; las áreas de asociación motora ayudan a planificar y ejecutar una actividad motora compleja.


Cada área de asociación unimodal es adyacente a su área sensorial primaria correspondiente y procesa información de esa área en un nivel más alto que el área sensorial primaria.


Las áreas de asociación heteromodales no se limitan a una sola función motora o sensitiva aislada, pero reciben información convergente de múltiples áreas sensitivas y motoras del encéfalo. Las áreas de asociación heteromodales en los lóbulos frontal, temporal y parietal integran los datos sensitivos, la retroalimentación motora y otras informaciones procedentes de las memorias instintivas y adquiridas. Esta integración facilita el aprendizaje y crea el pensamiento, la expresión y el comportamiento.


Lóbulos frontales

Los lóbulos frontales son anteriores al surco central. Son fundamentales para planificar y ejecutar los comportamientos aprendidos e intencionales; también son el lugar donde asientan muchas funciones inhibidoras. En ellos existen muchas áreas funcionalmente distintas:


La corteza motora primaria es la porción más posterior del giro precentral. La corteza motora primaria de un lado controla todos las partes en movimiento del lado contralateral del cuerpo (se muestran como un mapa espacial que se denomina homúnculo—véase figura Homúnculo ); el 90% de las fibras motoras provenientes de cada hemisferio atraviesa la línea media en el tronco encefálico inferior y la médula espinal cervical superior. Por lo tanto, el daño de la corteza motora de un hemisferio produce debilidad o parálisis principalmente del lado contralateral del cuerpo.

La corteza frontal medial (a veces llamada área prefrontal medial) es importante para la vigilia y la motivación. Cuando las lesiones de esta área son grandes y se extienden hasta la parte más anterior de la corteza (polo frontal), los pacientes a veces se tornan abúlicos (apáticos, desatentos y muy lentos para responder).

La corteza orbitofrontal (a veces llamada área prefrontal orbitaria—véase figura Áreas del encéfalo ) ayuda a modular los comportamientos sociales. Los pacientes que presentan lesiones orbitofrontales pueden tornarse lábiles desde lo emocional o indiferentes a las consecuencias de su acciones. Pueden encontrarse alternativamente eufóricos, burlones, vulgares e indiferentes a las situaciones sociales. Un traumatismo bilateral agudo en esta zona de las áreas prefrontales puede volver a los pacientes escandalosamente parlanchines, inquietos y socialmente impertinentes. Es probable que la deshinibición y las conductas anormales que pueden ocurrir con el envejecimiento y en muchos tipos de demencia sean el resultado de la degeneración del lóbulo frontal, sobre todo de la corteza orbitofrontal.

La corteza frontal posteroinferior izquierda (a veces denominada área de Broca o área prefrontal posteroinferior—véase figura Áreas del encéfalo ) controla la función del lenguaje expresivo. Las lesiones de esta área producen afasia de expresión (deterioro de la expresión de las palabras).

La corteza frontal dorsolateral (a veces denominada área prefrontal dorsolateral) manipula la información de adquisición muy reciente —una función denominada memoria operativa. Las lesiones de esta área pueden deteriorar la capacidad para retener la información y procesarla en tiempo real (p. ej., para deletrear palabras hacia atrás o alternar entre letras y números de forma secuencial).






El cerebro está dividido por una fisura longitudinal en 2 hemisferios, cada uno compuesto por 6 lóbulos distintos:

Frontal
Parietal
Temporal
Occipital
Ínsula
Límbico
Los lóbulos frontal, temporal, parietal y occipital cubren la superficie del encéfalo (véase figura Lóbulos del cerebro ); la ínsula está oculta debajo de la fisura de Silvio. El lóbulo límbico (sistema límbico) es un área en forma de C en el borde más medial de cada hemisferio cerebral; incluye algunas partes de los lóbulos adyacentes.

Aunque se atribuyen diversas funciones específicas a cada lóbulo, la mayoría de las actividades requieren la coordinación entre múltiples áreas de ambos hemisferios. Por ejemplo, aunque el lóbulo occipital es esencial para el procesamiento visual, partes de los lóbulos parietal, temporal y frontal a ambos lados también procesan los estímulos visuales complejos.

Lóbulos del cerebro
Lóbulos del cerebro
La función encefálica se encuentra extensamente lateralizada. Las actividades visuales, táctiles y motoras del lado izquierdo del cuerpo están dirigidas predominantemente por el hemisferio derecho y viceversa. Ciertas funciones complejas involucran a ambos hemisferios, pero son dirigidas predominantemente por uno (dominancia cerebral). Por ejemplo, el hemisferio izquierdo en general es dominante para el lenguaje, y el derecho lo es para la atención espacial.

La corteza cerebral (véase figura Áreas del encéfalo ) contiene

Áreas sensitivas primarias
Corteza motora primaria
Múltiples áreas de asociación, incluyendo las áreas de asociación unimodales y heteromodales
Áreas del encéfalo
Áreas del encéfalo
Las áreas sensitivas primarias reciben estímulos somatoestésicos, auditivos, visuales y gustativos del tálamo, que a su vez recibe estímulos desde órganos sensoriales y receptores periféricos especializados. Las vías olfatorias saltean el tálamo y van directamente a áreas especializadas de la corteza. Además, los estímulos sensitivos son procesados en las áreas de asociación que se relacionan con 1 o más sentidos.

La corteza motora primaria genera movimientos corporales volitivos; las áreas de asociación motora ayudan a planificar y ejecutar una actividad motora compleja.

Cada área de asociación unimodal es adyacente a su área sensorial primaria correspondiente y procesa información de esa área en un nivel más alto que el área sensorial primaria.

Las áreas de asociación heteromodales no se limitan a una sola función motora o sensitiva aislada, pero reciben información convergente de múltiples áreas sensitivas y motoras del encéfalo. Las áreas de asociación heteromodales en los lóbulos frontal, temporal y parietal integran los datos sensitivos, la retroalimentación motora y otras informaciones procedentes de las memorias instintivas y adquiridas. Esta integración facilita el aprendizaje y crea el pensamiento, la expresión y el comportamiento.

Lóbulos frontales
Los lóbulos frontales son anteriores al surco central. Son fundamentales para planificar y ejecutar los comportamientos aprendidos e intencionales; también son el lugar donde asientan muchas funciones inhibidoras. En ellos existen muchas áreas funcionalmente distintas:

La corteza motora primaria es la porción más posterior del giro precentral. La corteza motora primaria de un lado controla todos las partes en movimiento del lado contralateral del cuerpo (se muestran como un mapa espacial que se denomina homúnculo—véase figura Homúnculo ); el 90% de las fibras motoras provenientes de cada hemisferio atraviesa la línea media en el tronco encefálico inferior y la médula espinal cervical superior. Por lo tanto, el daño de la corteza motora de un hemisferio produce debilidad o parálisis principalmente del lado contralateral del cuerpo.
La corteza frontal medial (a veces llamada área prefrontal medial) es importante para la vigilia y la motivación. Cuando las lesiones de esta área son grandes y se extienden hasta la parte más anterior de la corteza (polo frontal), los pacientes a veces se tornan abúlicos (apáticos, desatentos y muy lentos para responder).
La corteza orbitofrontal (a veces llamada área prefrontal orbitaria—véase figura Áreas del encéfalo ) ayuda a modular los comportamientos sociales. Los pacientes que presentan lesiones orbitofrontales pueden tornarse lábiles desde lo emocional o indiferentes a las consecuencias de su acciones. Pueden encontrarse alternativamente eufóricos, burlones, vulgares e indiferentes a las situaciones sociales. Un traumatismo bilateral agudo en esta zona de las áreas prefrontales puede volver a los pacientes escandalosamente parlanchines, inquietos y socialmente impertinentes. Es probable que la deshinibición y las conductas anormales que pueden ocurrir con el envejecimiento y en muchos tipos de demencia sean el resultado de la degeneración del lóbulo frontal, sobre todo de la corteza orbitofrontal.
La corteza frontal posteroinferior izquierda (a veces denominada área de Broca o área prefrontal posteroinferior—véase figura Áreas del encéfalo ) controla la función del lenguaje expresivo. Las lesiones de esta área producen afasia de expresión (deterioro de la expresión de las palabras).
La corteza frontal dorsolateral (a veces denominada área prefrontal dorsolateral) manipula la información de adquisición muy reciente —una función denominada memoria operativa. Las lesiones de esta área pueden deteriorar la capacidad para retener la información y procesarla en tiempo real (p. ej., para deletrear palabras hacia atrás o alternar entre letras y números de forma secuencial).
Homúnculo
Algunas partes específicas de la corteza controlan las funciones motoras y sensitivas específicas del lado contralateral del cuerpo. El tamaño del espacio cortical que representa a una parte del cuerpo varía; p. ej., el área de la corteza que controla la mano es más grande que el área que controla el hombro. El mapa de estas partes se denomina homúnculo ("persona pequeña").




Homúnculo
Lóbulos parietales
Varias áreas de los lóbulos parietales tienen funciones específicas.

La corteza somatosensitiva primaria, localizada en el área posrolándica (giro poscentral) en los lóbulos parietales anteriores, integra los estímulos somatestésicos para el reconocimiento y el recuerdo de la forma, la textura y el peso. La corteza somatosensitiva primaria de un lado recibe todas las aferencias somatosensitivas del lado contralateral del cuerpo (véase figura Homúnculo ). Las lesiones del lóbulo anterior pueden producir dificultad para reconocer los objetos al tacto (astereognosia).
Las áreas posterolaterales al giro poscentral generan relaciones visuoespaciales e integran estas percepciones con otras sensaciones para crear la consciencia de las trayectorias de los objetos en movimiento. Estas áreas también median la propiocepción (la consciencia de la posición de las partes del cuerpo en el espacio).
Algunas partes del lóbulo medioparietal del hemisferio dominante participan en capacidades como el cálculo, la escritura, la orientación izquierda-derecha y el reconocimiento de los dedos de la mano. Las lesiones del giro angular pueden producir déficit de la escritura, el cálculo, desorientación izquierda-derecha y alteraciones de la denominación de los dedos (síndrome de Gerstmann).
El lóbulo parietal no dominante integra el lado contralateral del cuerpo con su entorno y permite a las personas tener consciencia de este espacio ambiental; es importante para capacidades como el dibujo. La lesión aguda del lóbulo parietal no dominante puede producir inatención contralateral (habitualmente el lado izquierdo), que conduce a una disminución de la consciencia de esa parte del cuerpo, su entorno y cualquier lesión asociada con ese lado (anosognosia). Por ejemplo, los pacientes que presentan lesiones parietales derechas grandes pueden negar la existencia de una parálisis del lado izquierdo. Los pacientes que presentan lesiones más pequeñas pueden perder la capacidad para realizar tareas motoras aprendidas (p. ej., vestirse, otras tareas bien aprendidas; déficit espacial-manual denominado apraxia).
Lóbulos temporales
Los lóbulos temporales integran la percepción auditiva, los componentes receptivos del lenguaje, la memoria visual, la memoria declarativa (fáctica) y la emoción. Los pacientes con lesiones del lóbulo temporal derecho habitualmente pierden la capacidad para interpretar los estímulos auditivos no verbales (p. ej., la música). Las lesiones del lóbulo temporal izquierdo interfieren mucho con el reconocimiento, la memoria y la formación del lenguaje.

Lóbulos occipitales
Los lóbulos occipitales contienen

Corteza visual primaria
Áreas visuales de asociación
Las lesiones de la corteza visual primaria conducen a una forma de ceguera cortical; en una forma, denominada síndrome de Anton, los pacientes se vuelven incapaces de reconocer los objetos con la vista y generalmente no tienen consciencia de su déficit, y a menudo fabulan descripciones de lo que ven.

Las crisis comiciales que afectan el lóbulo occipital pueden provocar alucinaciones visuales, que a menudo consisten en líneas o mallas de color superpuestas sobre el campo visual contralateral.

Ínsula
La ínsula integra la información sensitiva y autónoma proveniente de las vísceras. Desempeña un papel en algunas funciones del lenguaje, tal como queda evidenciado por la afasia en los pacientes con algunas lesiones insulares. La ínsula procesa aspectos de la sensibilidad termoalgésica y, posiblemente, el gusto.

Lóbulo limbico
El lóbulo límbico (sistema límbico) incluye estructuras que reciben aferencias de diversas áreas del encéfalo y que participan en comportamientos complicados e interrelacionados (p. ej., memoria, aprendizaje, emoción). Las lesiones que afectan el sistema límbico suelen provocaruna variedad de déficits.

Los pacientes que presentan focos epileptógenos en las porciones límbicas mediales del lóbulo temporal que están dedicadas a aspectos emocionales normalmente presentan convulsiones parciales complejas, caracterizadas por sentimientos incontrolables y una disfunción neurovegetativa, cognitiva o emocional. A veces, sufren cambios de personalidad, caracterizados por ausencia de sentido del humor, religiosidad filosófica y obsesividad. Los pacientes pueden tener alucinaciones olfatorias e hipergrafía (imperiosa necesidad de escribir).







DESORDEN DEL HABLA FUNCION ORAL FARINGEO EN EL ADULTO

 DISFAGIA  El término disfagia proviene del griego «phagia» y del término «dys», y hace referencia a la dificultad para llevar el bolo alime...